viernes, 14 de abril de 2017

"Experimento educativo en Río Negro" - Infobae

¿Por qué hay tanta resistencia al cambio en educación? No conozco la reforma en profundidad y es difícil informarse por una nota periodística. Pero hay intuiciones muy interesantes...

http://www.infobae.com/sociedad/2017/04/13/experimento-educativo-en-rio-negro-una-drastica-reforma-del-secundario-causa-polemica/

Experimento educativo en Río Negro: una drástica reforma del secundario causa polémica

Partiendo del concepto de que cada alumno tiene su propia “trayectoria”, se elimina la repitencia y se adopta una modalidad de cursada más “universitaria”. Quien no aprueba una materia, no repite el año; la recupera en otro tiempo

miércoles, 29 de marzo de 2017

"Reconocer y estimular a los docentes" - M. Narodowski

El 11 de marzo cumplí 36 años como docente. Debo confesar que me importa más esa fecha que la de mi cumpleaños: a fin de cuentas, si algo elegí en la vida fue dedicarme a la educación a pesar de los augurios que presagiaban, sin razón, que con el tiempo me dedicaría a ganar algún dinero. Para mis familiares bancarios, el puestito en un banco era una tentación.
Así, un miércoles de 1981 comencé como maestro de cuarto grado en una escuela primaria ubicada en un barrio alejado de Merlo, en el conurbano oeste y profundo. Orgulloso de mi título de la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, desde Villa Crespo tomaba el 141 hasta la estación Caballito, el tren hasta Castelar y el 321 hasta la escuela. Trabajé varios años en Merlo y luego en Villa Lugano. Primero un turno, de 13 a 17, y después un turno más, de 8 a 12. A la noche estudiaba la licenciatura en Pedagogía. Una vez graduado, seguí como maestro, y cursé la maestría en educación.
Muchos años después me despedí del nivel primario.
Si hubiera continuado como maestro en Merlo trabajando dos turnos, mi salario actual sería, en mano, de 26.000 pesos por las nueve horas en la escuela: el punto más alto de la escala salarial en el aula de primaria. Este máximo lo estaría percibiendo desde hace 12 años -se consigue con 24 de antigüedad- y se mantendría así durante los próximos 10, hasta la jubilación: 22 años sin aumento. Por suerte hay inflación y la paritaria de cada año me habría ilusionado con incrementos nominales...
En el banco, el salario sería superior. El mínimo bancario de 2017 se acerca bastante al máximo del maestro (con dos turnos), aunque con sólo siete horas y media de trabajo y sin necesidad de acreditar título terciario. Además, hay aumentos por títulos y pago de horas extras, sin la responsabilidad de educar personas. Si fuera concejal, ganaría el doble o más desde el primer día en el cargo.
Este exiguo valor máximo del salario del maestro es un elemento más de un sistema asombroso y que pocos conocen, pero que es determinante para explicar el deterioro educacional. No es resultado de una paritaria: está regulado por leyes provinciales sancionadas y ratificadas año tras año por toda la dirigencia política.
El sistema premia únicamente el paso del tiempo. Es fácil controlar pero no genera ningún estímulo positivo para los educadores, quienes verán su magro sueldo aumentar hasta el año 24 y congelarse desde el año 25, sin importar la calidad del trabajo efectuado. Esto se consagró en 1958 y nunca se revisó: distintos gobiernos coincidieron en descartar la formación, la innovación, el compromiso social e institucional o la responsabilidad por los resultados. Todo es igual, nada es mejor.
Tampoco la licenciatura y la maestría tuvieron impacto en mi salario: da lo mismo formarse que no formarse. Más tarde obtuve un doctorado en Educación y, si hubiera continuado en el magisterio, tampoco hubiera tenido importancia. Por eso, hay pocos docentes de primaria y secundaria con posgrados y no hay motivos para pensar que eso vaya a cambiar.
La alternativa de crecimiento profesional era "acumular puntaje" para ascender a cargos directivos, pero eso no tenía sentido para mí: suena increíble, pero licenciaturas y posgrados dan menos puntaje que los cursos de capacitación de pocas horas, poca exigencia y calidad discutible. Además, lo que me interesaba era enseñar y no dirigir. Ahí aprendí que en la Argentina no se valoran las aulas, sino las oficinas.
Es el reino del revés: se limita la capacidad de los docentes en vez de estimularlos para que eduquen mejor. Por ejemplo, el trabajo lleva mucho más que las horas de escuela. En casa se corrige, se planifica y se completan planillas, registros, actas y formularios. Fuera de horario hay capacitaciones y reuniones con las familias. En la última media hora del turno mañana y en la primera media hora del turno tarde los maestros acompañan a sus alumnos con el almuerzo. All inclusive.
El número de alumnos por maestro depende de la zona. En los barrios más pobres hay 35 o más alumnos por grado, unos 70 chicos a cargo, cada uno con sus problemas, sus familias, su tarea. El sueldo es el mismo que si toca atender a la mitad de los chicos. Algo similar ocurre con la cuestión social: el compromiso de quienes educan allí donde el ciento por ciento de los alumnos son pobres no tiene ningún reconocimiento, ni salarial ni simbólico: los educadores están solos, dándose fuerza y entusiasmo entre ellos.
La calidad y la innovación tampoco importan. Las escuelas y los docentes que trabajan muy bien lo hacen por su propia decisión y a su propio riesgo... Reconocimiento cero.
La memoria de mis épocas de maestro está en mi cuerpo. El magisterio impone un compromiso vital, una enorme entrega personal. El cansancio es infinito, pero más duro es el agobio, la angustia, la impotencia frente a las condiciones sociales, sumado a la indiferencia de un sistema al que nada le interesa. Por eso, la satisfacción por los pequeños grandes logros de cada chico, de cada grupo, se convierte en una alegría que, como el cansancio, posee una intensidad que nunca volví a sentir.
Esta marca corporal se exterioriza en el guardapolvo blanco, símbolo de sacrificio y lucha en la escuela pública. Sacrificio y lucha son dos ideas en tensión que históricamente articularon la percepción de la realidad docente y que saturan de sentido las acciones de los educadores, desde una marcha de protesta hasta el Himno a Sarmiento. Aunque la visión vocacional haya pasado de moda, los educadores están convencidos de postergar sus propias necesidades e intereses a favor de las de sus alumnos. Y la lucha -que a veces es sindical, otras es empecinamiento por educar a pesar de todo y otras, ambas a la vez- muestra el lado propositivo. Por eso, el llamado al sacrificio docente por parte de la autoridad política ("sigamos negociando mientras dan clase") pudo sonar ofensivo: en nuestra cultura del "post deber", en la que la abnegación no es un valor, sino la felicidad y el disfrute, muchos educadores sienten que el sacrificio se ejerce todo el año y que la huelga no solamente ayuda a sus bolsillos, sino también, indirectamente, al mejor trabajo con sus alumnos.
Es cierto que hay docentes que faltan mucho y no se comprometen. También es cierto que hay titanes cuya acción pedagógica es eficaz siempre. Lo que la política educativa no atina a registrar es que la mayoría de los educadores no somos ni vagos ni héroes; apenas personas con un proyecto profesional que con reglas razonables y condiciones propicias trabajarían más y mejor.
En estos días se enunció que el paro docente era otra expresión del dilema civilización o barbarie. Sin embargo, la política educativa debería despojarse de la soberbia para intentar comprender estas identidades y reforzar sus aspectos positivos sobre la base de una estrategia de reconocimiento para que no todo dé lo mismo: la formación, el compromiso y la innovación merecen ser correspondidos. Hace falta dibujar un horizonte en el que un maestro de grado con experiencia y capacidad reciba, al final de su carrera, un sueldo acorde con su monumental aporte a la sociedad.
Sacrifico y lucha podrán así articular nuevas identidades más constructivas que superen sus actuales costados negativos. Se trata de financiamiento, pero también de reglas más sanas que reconozcan a quienes trabajan bien, que ayuden a quienes precisan mejorar, que atraigan a más jóvenes a esta profesión maravillosa y que no expulsen ni demonicen a quienes soñamos con una vida dedicada a enseñar.

Profesor de la Universidad Torcuato Di Tella

http://www.lanacion.com.ar/2000054-reconocer-y-estimular-a-los-docentes

domingo, 26 de febrero de 2017

"El desafío de despertar preguntas" por Santiago Bilinkis

Se acerca el comienzo de un nuevo año lectivo y millones de chicos y docentes se preparan para volver a la escuela. En pocos días se repetirá una vez más el antiguo ritual, del que nosotros mismos fuimos parte hace 10, 30 o 50 años. Los alumnos se sentarán en los bancos y los maestros comenzarán a compartir con ellos los contenidos que la currícula impone: batallas del siglo XIX, capitales de Asia, la regla de Rufini o la definición de “hiato”. Los chicos oirán todo y no les importará casi nada. Harán el esfuerzo de memorizar lo necesario para superar las evaluaciones y luego simplemente olvidar. Y es que, más allá de la “rebeldía” de algunas escuelas y docentes que intentan algo distinto, el primer pecado de la educación actual es dar forzadamente respuestas a preguntas que los chicos no se han hecho.
Muchos adultos sentimos no haber aprovechado el tiempo durante nuestra educación. Un caso clásico: personas que de chicas odiaban geografía pero hoy aman viajar o mirar documentales sobre lugares recónditos del mundo. “¿Por qué no me interesaba en ese momento?” – se preguntan. La respuesta es que cuando estudiábamos los “ríos de Europa” todo ese palabrerío no significaba nada para nosotros: no nos evocaba imágenes, no nos estimulaba deseos, no nos despertaba emociones. Los nombres de los ríos eran la respuesta a una pregunta que aún no nos habíamos formulado. La misma persona, pasados los 30, siente cosas muy diferentes ante el mismo contenido, cuando tomamos conciencia de que estamos precisamente en ese lugar de nombre enigmático que era solo un insulso punto en un mapa. Entonces pensamos que si hubiéramos prestado más atención durante el secundario, hoy disfrutaríamos más la vida adulta.
Estamos en una época en que todo lo que es puramente informativo se puede obtener en segundos en Wikipedia o buscando en Google. Por lo tanto, no vale la pena ya simplemente memorizar datos, como el largo del Amazonas o cuál es su caudal. El reto es favorecer que cada alumno vaya enriqueciendo su propio concepto de este río, a partir de imágenes y emociones. Cuando yo pienso en el Amazonas imagino pueblos originarios de costumbres ancestrales, visualizo una jungla copiosa por la que pasan cocodrilos y recuerdo historias que me contó un amigo que lo navegó en balsas de tronco. Esas imágenes las adquirí de adulto. No sé si son fidedignas, pero se conectan con mi intereses. Y todas esas evocaciones serán fundamentales si algún día necesito hacer algo relacionado a recursos hídricos, quiero comprender la importancia del agua en la vida del ser humano o decido apoyar la causa de una ONG que se ocupa de combatir el desmonte.
Hablando del Amazonas en el aula, el desafío es antes que nada generar una pregunta, despertar la curiosidad, como paso previo a dar una respuesta.  Una de las claves para ello es eliminar la idea del error como fracaso y sinónimo de mala nota para volverlo una parte normal del proceso de búsqueda y construcción. Las experiencias vanguardistas muestran que la transición hacia un aprendizaje basado en la curiosidad y los interrogantes es promisoria pero no sencilla, ni para los docentes ni para los alumnos. El desafío de reinventar la educación es enorme. Pero si logramos hacer el cambio, la experiencia de adultos guiando a nuestros niños a preguntarse, descifrar enigmas y descubrir los secretos del mundo será muchísimo más rica y estimulante de lo que nos tocó vivir cuando fue nuestro turno de sentarnos al pupitre.

http://bilinkis.com/2017/02/desafio-despertar-preguntas/

domingo, 22 de enero de 2017

¿Qué hacer en las aulas?


¿Qué hacer en las aulas?. Ni idea… O sí. Muchas ideas. Ninguna es una respuesta definitiva. No hay soluciones prefabricadas. Es más, ¿hay soluciones?. Quizás deberíamos dejar de buscarlas… Porque tal vez no existan y porque quizás ese no debiera ser nuestro objetivo.
En nuestras aulas, en general, los pibes se aburren. Se aburren mucho. “Nos pegamos un embole bárbaro”, dicen. Para comprobarlo basta preguntar(les/nos) cómo es un día en la vida de un adolescente…
¿Qué te parece que podemos hacer en las aulas? Pensemos juntos… Para empezar, imaginemos un docente que…
-         no hable más de 20 minutos seguidos
-         utilice recursos multimedia
-         incorpore el sentido del humor
-         hable de lo cotidiano, de temas significativos
-         preste atención a su oratoria y retórica
-         planifique lo que desea que pase
-         esté abierto a lo imprevisto
-         sea flexible
-         sea creativo
-         sea interesante, despierte interés, e intente mantenerlo
-         interactúe con l@s alumn@s
-         esté reinventándose constantemente
-         utilice las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
-         utilice y habilite a utilizar las redes sociales
-         no esquive los temas que surjan
-         se anime a hablar de casi cualquier tema
-         haga sus clases divertidas
-         convierta el aula en una comunidad de aprendizaje
-         piense en el otro
-         ponga en juego lo afectivo, sus sentimientos y emociones
-         sea inspirador

Este listado incompleto, desordenado, nos ayuda a intuir para dónde rumbear. Personalmente imagino al docente del siglo XXI como una extraña síntesis entre Charla TEDx, Stand Up y YouTuber…

¿Qué es una Charla TEDx?

TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) es una organización sin fines de lucro dedicada a las "Ideas dignas de difundir", a "potenciar el poder de las ideas para cambiar el mundo".
TED es ampliamente conocida por su congreso anual (TED Conference) y sus charlas (TED Talks) que cubren un amplio espectro de temas que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, asuntos globales, tecnología, desarrollo y entretenimiento.
Años después de sus inicios se crea el programa TEDx para la realización de eventos locales, organizados independientemente, que buscan reunir personas para compartir ideas que merecen ser difundidas. TEDx es una instancia de colaboración abierta se basa en metas y participantes ligeramente coordinados.

¿Qué es el Stand Up?

La comedia en vivo (en inglés: stand-up comedy, comedia de pie) es un estilo de comedia donde el comediante se dirige directamente a una audiencia en vivo. A diferencia del teatro tradicional, el comediante en vivo interactúa con el público, estableciendo diferentes tipos de diálogos.
Una persona que realiza comedia en vivo es generalmente conocida como comediante en vivo, comediante de pie, monologuista (si su acto cómico consiste en un monólogo) o charlista, el comediante expresa su forma de pensar. Suele referir a rutinas de hipocresía, parodia, ironías y situaciones de la vida diaria de una forma entretenida, una burla al gobierno, la sociedad, la cultura, los valores, las costumbres o tradiciones, hábitos o incluso a si mismo.
La mayoría de los primeros comediantes eran mencionados en el acto de apertura simplemente como «cuentachistes», y su función era mantener activa a la audiencia, o bien formaban parte de los actos intermedios.

¿Qué es un YouTuber?

Se llaman youtubers a  las personas que graban videos y los suben al portal web de videos más visitado del mundo: www.youtube.com. Normalmente suben videos enfocados en los intereses de jóvenes y adolescentes, que son los que más visitan este tipo de páginas.
Los videos suelen ser de producción propia, donde el autor del video (el youtuber) es en muchos casos quien crea el guión del video, quien lo interpreta, quien lo monta y quien lo publica. Por lo tanto, un youtuber es a la vez guionista, actor, director y técnico de producción.
Normalmente los youtubers buscan publicar uno o más videos nuevos cada semana, lo cual requiere bastante tiempo. Actualmente, YouTube permite votar los vídeos y comentarlos, y también suscribirte a los canales de los autores para estar informado de las novedades y de los nuevos videos. Por todo ello, se ha creado una comunidad muy importante en torno a estos autores, que muchas veces tienen más visitas y son más famosos que muchos personajes de la televisión o de la radio.
Como lado negativo, el mundo de los videos en Internet es como el mundo de la televisión: Puedes ser famoso un tiempo, pero cuando la gente se aburre de ti, estás en problemas. Por ello, los autores de videos tienen que estar constantemente reinventándose y creando nuevos estilos y novedades para que sus seguidores no se aburran de ellos.
Según la definición más extendida, un youtuber es una persona que sube videos a Internet para que otros los vean. Hay varios tipos de youtubers:
Los que suben videos de ellos hablando, opinando o haciendo cosas.
Los que suben videos de ellos jugando en la PlayStation u otros dispositivos.
Los que suben videos-guía sobre cómo hacer algo.
Los que suben videos contando historias (de suspenso, de terror, etc…)
Los que suben recopilaciones de videos de humor.
Videos de tecnología: gadgets, aplicaciones...
Videos de monólogos.
Videos de miniseries caseras.
Videos de montajes y de animaciones hechas por ordenador.
Videos musicales y de videoclips, etc.
En resumen, sean cuales sean tus gustos, seguro que hay un youtuber que se dedica a subir videos sobre ese tema.
Los youtubers, por lo tanto, son los creadores de contenido en YouTube, ya sean aficionados o profesionales de este medio. En algunos casos, los youtubers también se consideran influencers, es decir, personas relevantes en un determinado ámbito que crean tendencia y sirven de inspiración para otras.

            Y para terminar, de regalo, tres videos…




martes, 17 de enero de 2017

Merlí

¿Te interesa la Educación? ¿Y la Filosofía? Entonces no podés dejar de ver esta serie: Merlí.

Según Wikipedia:

"Merlí es una serie de televisión producida y emitida por la cadena catalana TV3 (creada y producida por la productora Veranda TV (Grupo Godó y Boomerang TV)). Trata sobre un profesor de filosofía del mismo nombre, que estimula a sus alumnos a pensar libremente mediante unos métodos poco ortodoxos, que dividirán las opiniones de la clase, el profesorado y las familias.1
Con una cierta influencia de películas como El club de los poetas muertos, en Merlí, el director procura hacer más cercana la filosofía a todos los públicos. En cada episodio se incluyen los planteamientos de algún gran pensador o escuela, como los peripatéticos, Nietzsche o Schopenhauer, que liga con los acontecimientos de los personajes...

El argumento de la serie gira en torno a Merlí Bergeron (Francesc Orella), un profesor de Filosofía desalojado que se va a vivir con su madre, Carmina Calduch (Ana María Barbany), y tendrá que aprender a convivir con su hijo Bruno (David Solans), del que hasta entonces cuidaba su ex esposa.
Coincidiendo con la llegada de Bruno, Merlí es contratado en el Instituto Àngel Guimerà. Allí, con sus métodos imprevisibles y poco ortodoxos, Merlí hará reflexionar, opinar y también ayudará a sus alumnos con sus problemas, aunque sea de forma censurable. No solo explicará a Sócrates, Schopenhauer, Hume o Nietzsche, sino que también aplicará sus ideas y enseñanzas para resolver los problemas con los que se va encontrando.
Sus alumnos, a los que él bautiza como "peripatéticos", son un grupo muy diverso que deberá enfrentarse todo tipo de situaciones: Pol (Carlos Cuevas), un repetidor que enseguida se entenderá con Merlí; Berta (Candela Antón), una alumna que al principio no soportará a Merlí; Marc (Adrian Grösser), un chico amigable y simpático; Iván (Pau Poch), un chico que padece agorafobia y no se atreve a salir de casa; Tania (Elisabet Casanovas), una chica extrovertida y la mejor amiga de Bruno; Gerard (Marcos Franz), un chico enamoradizo que pedirá consejos amorosos a Merlí; Joan (Albert Baró), un chico estudioso y tímido con una familia muy estricta; Mónica (Júlia Creus), una estudiante nueva y muy madura; Oliver (Iñaki Mur), otro chico nuevo; y finalmente, Bruno, el hijo de Merlí y su alumno más difícil".

Polémica. Provocativa. Inspiradora. Como me gustan a mí.
Los invito a verla, disfrutarla, pensar, cuestionar(se), replantear(se) posturas, temas, miradas... Y después la seguimos en los comentarios...

martes, 29 de noviembre de 2016

"Decir que a la escuela se va a aprender y no a ser feliz es un error" - entrevista a César Bona


Entrevista a César Bona

Si tu hijo te dice que no quiere ir al colegio, ¡escúchale!

El candidato al llamado Nobel de los profesores revela la receta del éxito de siete escuelas que están revolucionando el sistema educativo español


Tras convertirse en todo un referente en su profesión con la publicación del libro La Nueva Educación y la obtención de varias distinciones, el maestro zaragozano César Bona (Ainzón, 1972) ha visitado siete escuelas que están revolucionando el panorama educativo español. En estos centros, adscritos a un proyecto pionero dirigido por la Fundación Ashoka, lo más importante no es que los alumnos aprueben, sino escucharlos, motivarlos y formarlos para que sean personas socialmente responsables. En algunos de ellos no hay deberes ni exámenes; en otros, las materias nacen de las preguntas que formulan los propios niños, y tienen como común denominador el promover valores relacionados con el compromiso social en detrimento de la competitividad feroz que domina el mundo actual.
Con gran modestia, Bona asegura que no le gusta que le digan que es el mejor maestro de España, a pesar de que su labor le ha hecho merecedor de dos premios del Ministerio de Educación, quedó entre los cincuenta mejores profesores del planeta en el galardón internacional Global Teacher Prize –llamado Nobel de los profesores- y la mismísima Jane Goodall, primatóloga, Premio Príncipe de Asturias y Embajadora Mundial de la Paz, le pone como ejemplo de pedagogo fuera de serie.
Pero no todo son elogios. Los planteamientos del docente también han levantado ampollas entre algunos de sus colegas de profesión con una visión más convencional de la educación. Muestra de ello es el libro de Alberto Royo Contra la nueva educación. Pero a pesar de las críticas, César se mantiene firme en su compromiso por una educación mejor y más humana. También reconoce que “ha sido un regalo” este paréntesis que se ha tomado en su carrera como docente –está de excedencia desde 2015 de la escuela pública donde trabaja - con el objetivo de difundir cómo es el día a día en los centros educativos que protagonizan su nuevo libro: Las escuelas que cambian el mundo. Porque una nueva educación no es un sueño, es una realidad.
¿Qué recuerdos guarda de su etapa como alumno?
Supongo que los mismos que tienen los lectores que nos leerán: el ir a la escuela, tener que leer un libro de texto y, luego, soltarlo en un examen, olvidarte e ir al siguiente tema; lo que sigue sucediendo ahora años después. Y, claro, las cosas van cambiando en todos los ámbitos de la vida y la educación no debería ser diferente.
¿Cuál es el fallo de la educación convencional?
Nos tenemos que dar cuenta de que somos seres sociales, pero seguimos educando a seres individuales. Es necesario que el conocimiento ya no parta solo del maestro, sino que sea un factor compartido y no sea usado exclusivamente de forma individual.
¿Qué carencias educativas arrastramos la generación EGB?
Sobre todo sociales. Si echas la vista atrás, ¿qué importancia se le daba a las relaciones humanas en la escuela en la que nosotros vivimos?¿O qué cultura ecológica se nos inculcó?¿Cuántas veces escuchamos cuando éramos niños que las diferencias entre nosotros enriquecen? Vida y Escuela han de ser indisolubles. 
¿En qué consiste el proyecto ‘changemarker’ al que están adscritas las escuelas en las que se basa su nuevo libro?
En escuchar a los niños, porque tienen mucho que aportar, invitarles a mirar a la sociedad donde viven e intentar mejorarla. Se trata de convertirles en agentes de cambio. Los alumnos de estos centros celebran asambleas, deciden qué colegio quieren. Y esto no significa que se suban a las barbas, sino que están más a gusto en un lugar donde pueden tomar decisiones, algo que nos sucede también a los adultos.
Usted critica que en el sistema imperante se escucha poco a los alumnos.
En realidad no es una crítica, es un hecho. Los niños y niñas en la escuela siguen recibiendo información que luego van a tener que repetir. La educación tiene que evolucionar: lo más importante para educar o enseñar es escuchar.
¿Qué diferencias hay entre los siete centros ‘changemarker’ de España?
No todos hacen lo mismo. Tenemos, por ejemplo, una escuela rural en Zaragoza –Alpartir, que tiene 39 alumnos- con una relación maravillosa con el pueblo que la acoge: los vecinos de la localidad entran en el colegio y los niños participan en el Ayuntamiento.
Interesante.
En el instituto de Sils (Gironès) y en la escuela Sadako (Barcelona) tienen muy en cuenta el compromiso social. En el colegio O Pelouro, de Galicia, conviven niños de distintas capacidades y no se tienen en cuenta las etiquetas. En el centro Padre Piquer, en Madrid, los chavales de secundaria, bachillerato y FP evalúan a los profesores -también su nivel de empatía-. 
¿Qué otras singularidades de estas escuelas le han llamado más la atención?
En Amara Berri, en San Sebastián, los niños rigen sus propios medios de comunicación y comparten sus proyectos y trabajos con los demás compañeros y con la sociedad. Otro ejemplo es el curso de mediación de conflictos de segundo de ESO que imparte la escuela Sadako. En este colegio los mayores apadrinan a los pequeños creando una relación muy especial. Además, es maravilloso ver cómo proyectos que pueden durar semanas nacen de una pregunta sencilla de un niño.
¿Otras peculiaridades interesantes?
En Amara Berri no se les enseña a hacer operaciones de matemáticas para que luego las plasmen en un papel, sino que las aprenden a través del juego: van a su tienda donde hacen de tenderos, negocian, compran pescado, galletas… ¡Que es como realmente aprenden los niños! En La Biznaga (Málaga) deciden todo por consenso en asambleas y da gusto verles hablar.
Pero la escuela no es un juego.
Cuando la gente lea “aprenden jugando” pensarán que estos centros desvirtúan la educación, y es justo lo contrario: lo que nos sucede es que miramos a la infancia con ojos de adulto y se nos olvida cómo aprenden los niños.
¡Ilumíneme!
Deja un niño suelto y obsérvalo un rato y verás como siempre tiene la curiosidad a flor de piel. Tenemos que saber aprovechar la esencia de los niños -curiosos, creativos…- para sacar lo mejor de ellos. 
¿Y memorizar?¿También es importante para la educación?
Sí y tenemos que saber estimular y usar la memoria, pero no podemos olvidar que se aprende también lo que se siente. Lo que sucede en nuestro sistema educativo es que se busca que los chicos den una respuesta que previamente les hemos dado. Ahí está la clave: si tú te implicas en el proceso, te quedas mejor con lo que aprendes.
¿Cómo se evalúa en estos centros?
Evaluar es importante en la vida: evaluamos constantemente cada día lo que hacemos, aprendemos de los errores, al igual que hacen los niños de estas escuelas, donde hay buenos resultados académicos y sociales, que es una parte no menos importante.
¿Pero hay exámenes?
En algunos sitios, sí; en otros, no. Pero en cualquier caso el aprendizaje sí existe.
Pero al acabar el instituto o en la universidad tendrán que pasar todos ellos exámenes.
Todos estos alumnos están preparados para la vida y para pasar pruebas porque es mucho más fácil volcar la información en un papel cuando sabes buscarla. La diferencia es que normalmente se enseña a decir: “Mira, tú tienes que estudiar esto para mañana y luego me vas a demostrar que te lo has aprendido”. A los dos días eso está olvidado. Pero aquí se les invita a investigar, a compartir con los compañeros, a debatir, y eso se queda dentro. Otra cosa es el tema de la reválida…
¿Qué opina de la reválida que establece la Lomce?
La reválida es un viaje en el tiempo, pero hacia atrás. Si realmente piensan que poniendo más exámenes se va a conseguir mejorar la calidad educativa están cometiendo un error: miles de estudiantes se quedarán fuera del sistema educativo. Si pretenden eso, lo conseguirán.
Hace unos días usted fue recibido por el recién estrenado ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. ¿Le trasladó sus reticencias a la nueva ley?
Estuvimos hablando un rato. En cualquier caso, no creo que fuera nada trascendente.
¿Pero le mostró su incomodidad por la reválida?
Sí, como cualquier maestro…
Pero usted no es como cualquier maestro. El Ministerio de Educación se refiere a usted como “el mejor profesor de España”.
No, yo no me considero el mejor de España. Y esto como titular ni se te ocurra ponerlo porque no me considero así, porque hay muchos profesores que he conocido que son maravillosos. Fui allí como un maestro y le dije (al ministro): “Que sepas que cuando se marchó Wert, todos sentimos una mezcla de esperanza y de alivio”. A ver si escuchan a los maestros, a las familias y a los niños. Así empezaría a cambiar la cosa.
¿A favor o en contra de los deberes?
Estoy a favor de que los niños tengan tiempo para sí mismos, para incluso aburrirse. ¿Qué tiene de malo aburrirse? Los niños tienen derecho a disfrutar de su infancia y las familias, de sus hijos. Habrá niños que quizá necesiten algo de repaso, otros que solo necesiten investigar, pero si hubiere deberes, debería ser para que los niños investigaran o para completar lo que hacen en clase. No tienen la culpa de que el currículo sea largo. ¡No tienen que acabar en casa lo que no da tiempo de hacer en clase! 
De hecho, muchos padres se quejan de que no tienen fines de semana por culpa de los deberes.
La gente desea que llegue el viernes para tener tiempo libre, pero muchos niños no lo tienen. “¿Tenéis dos días? ¡Tomad caña!”. Pero lo que no veo bien es que se haga una huelga contra los deberes porque para mí es un error. Secundaría un diálogo, pero esta huelga, no. No es acertada. Ya estamos otra vez enfrentados: padres y maestros…
¿Qué piensa sobre las críticas que ha recibido su propuesta educativa, como la que plantea Alberto Royo en su libro ‘Contra la nueva educación’, donde acusa a su modelo de despreciar el conocimiento y la cultura y apostar por la felicidad ignorante?
Primero, le felicito por la tipografía de su libro porque es copia exacta del nuestro; segundo, decir que se desprecia la cultura y el conocimiento es no tener ni idea de educación, es tener los ojos cerrados, es querer vivir en una educación de hace 30 o 40 años; tercero, decir que a la escuela se va a aprender y no a ser feliz es un error; y cuarto, estar en contra de la evolución es una equivocación.
¿Ninguno de los antiguos dogmas del sistema educativo son útiles?
Hay cosas que se hacen hace 40 años que sirven perfectamente ahora. No hablo de innovación, sino de sentido común. Que los niños se sientan implicados en su propia educación, que se sientan escuchados y queridos. Una obviedad tremenda.
¿Qué se consigue con ello?
Que los niños y niñas tengan ganas de volver al día siguiente, dejarles con ganas de aprender. Ahí entra también el tema de los deberes, por supuesto. Si estás saturado con tu trabajo, es imposible que al día siguiente vayas contenta y con ganas. A los niños les sucede lo mismo. Es lógico.
Sí.
Seguramente hoy habrá miles de padres o madres que lleguen con su hijo a casa y le digan: “Ahora tienes que hacer extraescolar, deberes, no se cuánto más y, luego, a cenar y a dormir. ¡Y la infancia vuela! No tengo hijos pero cuando los tenga, disfrutaré de ellos: pondré la pausa y los llevaré al parque, a la biblioteca, a la librería y no sólo aprenderán, también vivirán.
Y si mi hijo por la mañana me dice: ‘¡Mamá, no quiero ir al colegio, es que no quiero!, ¿qué es lo que falla?
¡Escúchale! y estate un buen rato hablando con ella. Pregúntale: “¿por qué?¿qué ocurre?”. Habla con la maestra o el maestro y dialoga todo lo que sea necesario. Al día siguiente tenéis que conseguir que el niño vuelva al colegio con ganas. La motivación por la escuela ya está en todos los niños, hay que saber cómo encontrarla.
Pasadas las Navidades, muchos padres empezarán a buscar escuela para el curso que viene, ¿qué les aconseja?
Antes los llevábamos en el colegio más cercano, ahora existe más interés en ver qué tipo de educación se ofrece en cada centro. Y esto significa que la gente está más preocupada por la educación de sus hijos. Hay padres que preferirán una educación más clásica y, otros, una educación que tenga en cuenta el compromiso social. Pero si yo tuviera que llevar a mi hijo a una escuela, sería un lugar donde participara en la sociedad, se le invitara a mirar su entorno e intentar cambiarlo y mantuviera intacta la curiosidad innata de los niños. 

http://www.lavanguardia.com/facebook-ia/20161128/412108186383/entrevista-cesar-bona.html